He intentado, anoche, no dejar ningún detalle olvidado de cada segundo compartido hasta el momento en que te fuiste.
He dado una vuelta, dos, y otra más.
Me he visto enajenado, en segundos capicúas e isósceles intentando despojarme de las sombras en mi espalda.
El silencio en que me envuelvo cada madrugada de lunes se vuelve pronunciable hasta la mudez.
Busqué una alianza con la almohada para que me cuente el misterio con el que te encierra y te me alcanza a todos y cada uno de mis sueños… y que luego me suelta para despertarme sin vos, abrazado al vaivén de este metrónomo de lunes…
... tan constante…
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