... y al final, absolutamente todo es igual que la rayuela: tenés que tener buen rebote en las piernas y puntería para llegar al cielo.
... y así y todo, si la piedrita se te va del tablero...
... hay que volver a empezar.
“Somos los libros que leemos, las películas que miramos, las personas que conocemos, los sueños que tenemos, las conversaciones en las que participamos. Somos lo que hacemos de eso. Somos el sonido del océano, un soplo de aire fresco, la luz brillante y el rincón oscuro. Somos la colección de cada experiencia que tenemos en vida. Somos cada simple día. Hay que ahogarse en un mar de conocimiento y existencia. ... y hay que compartirlo.
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