viernes, 12 de abril de 2024

la parábola del despido de la hormiga desmotivada.

 


Todos los días una hormiga llegaba tempranito al escritorio y trabajaba duro en lo suyo. La hormiga era muy productiva y feliz. 

La gerente avispa se extrañó que la hormiga trabaje sin supervisión. Si ella era productiva sin supervisión sería mucho más si fuese supervisada. Y colocó una cucaracha que preparaba hermosos informes y tenía mucha experiencia, como supervisora. 

La primer preocupación de la cucaracha fue la de estandarizar el horario de ingreso y salida de la hormiga. 

Luego, la cucaracha necesitó una secretaria para que la ayude en los informes y contrató también una araña para organizar los archivos y controlar las llamadas telefónicas. 

La avispa quedó encantada con los informes de la cucaracha y solicitó también gráficos con indicadores y análisis de las tendencias, que eran enseñadas en las reuniones. 

La cucaracha, entonces, contrató una mosca y compró una computadora con una impresora a color. 

Luego, la hormiga productiva y feliz, comenzó a lamentarse de todo aquel movimiento de papeles y reuniones. 

La avispa concluyó que era momento de crear la función de gestor para el área donde la hormiga productiva y feliz trabajaba. El cargo se lo dio a una cigarra que mandó a colocar alfombra en su escritorio y compró una silla especial… 

La nueva gestora cigarra enseguida necesitó de una computadora y una asistente, la pulga, (su asistente en la empresa anterior) para ayudarla a preparar un plan estratégico de mejoras y un control de presupuesto para el área en la que trabajaba la hormiga, que ya no canturreaba más y cada día se volvía más fastidiosa. 

La cigarra, entonces, convenció a la avispa que era necesario hacer una investigación del ambiente. Pero la avispa, al rever las finanzas, se dio cuenta que la unidad en la que trabajaba la hormiga ya no estaba rindiendo como antes y contrató a la lechuza, una prestigiosa consultora, muy famosa, para que hiciera el diagnóstico de la situación. 

La lechuza permaneció tres meses en los escritorios y emitió un voluminoso informe, con varios volúmenes que concluía: ¡Hay mucha gente en esta empresa! 

¿Y adivinen a quién mandó a despedir la avispa? 

A la hormiga, claro, porque ella andaba muy desmotivada y aburrida”.

 

-Anónimo-

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